Cádiz, epicentro de una conurbación que supera con creces el medio millón de habitantes y capital española del desempleo. Cádiz es una ciudad en la que nunca pasa nada, al menos eso parece. El Carnaval, el Trofeo Carranza o la Semana Santa son los únicos acontecimientos que parecen relevantes en una ciudad que ha sido testigo con el paso de los años, incluso de los siglos, de su propia decadencia. Sólo desde hace un par de años, con la vuelta de los grandes transatlánticos de lujo, parece que la ciudad recobra un poco de aquel esplendor que siempre tuvo.
Ciudad más antigua de occidente por capricho de los fenicios, orgullo del Imperio Romano, puerto principal del intercambio comercial con las Indias, bastión del liberalismo al grito de “¡Viva la Pepa!” y azote de Napoleón. Cádiz se ha ganado, por méritos propios, el ser la ciudad más fascinante de todas cuantas haya en este país, y no es porque yo lo diga.
Desde emperadores, senadores y filósofos de la Antigua Roma, pasando por otros muchos como Cadalso, Celestino Mutis, Manuel de Falla o políticos de la República, hasta personajes tan contemporáneos como Paz Padilla, Pablo Carbonell o Merche (la cantante). Ninguno de ellos eligieron nacer en Cádiz, pero lo hicieron. ¿Quién querría nacer en una ciudad alejada de todo en la que nunca pasa nada?
Quien sí quiso nacer en Cádiz, lo hizo y poco a poco ha ido creciendo con toda la fortaleza es el SOUTH 36-32N. Ana Sánchez y Susana Galindo, Solitas, dieron a luz a esta criatura que en su tercer año de vida ya se ha convertido en un referente de la innovación creativa y en una plataforma para la difusión de la experimentación estética. No es una semana de la moda por varios motivos: sólo dura cuatro días y no todo es moda tal y como lo entendemos. 
 
Al borde del mar, en el Baluarte de la Candelaria, profesionales y nuevos talentos de la moda y el diseño venidos de toda España se reúnen para manifestar su arte, sus ideas. Entre desfile y desfile, diseñadores, prensa y modelos hacen de la Playa de la Caleta su backstage. En SOUTH 36-32N no hay kissing room y los front row, lejos de todo el impostado glamour de Cibeles, lo ocupan personas que de verdad sienten la moda, personas que creen en la vanguardia, en la revolución de la estética. En SOUTH 36-32N no hay poses. 
 
Una pasarela joven, llena de sol, de ilusión, de música, de 'buen rollo' en definitiva. Un evento que no sólo contagia el entusiasmo con el que se ideó, sino también el orgullo del gaditano al observar como en la ciudad que le vio nacer sucede algo tan fascinante. Por el mismo lugar en el que por las tardes los abuelos dan de merendar a sus nietos y donde los jóvenes se pasan las horas pescando sentados en la escollera, ahora corretean de aquí para allá modelos de infarto, diseñadores de futuro como Moisés Nieto o Luis Iglesias, consagrados como Carlos Díez y decenas de periodistas de medios como Neo2, Tendencias, Vanidad o Metal que están dispuestos a acompañar a SOUTH 36-32N en esta apasionante aventura.
¡El año que viene, sin dudarlo, tienes que vivir el SOUTH!

 Más fotos próximamente.

2 comentarios:

  1. No hay duda de que en 2011 TODOS han de ir a la ciudad de la Luz para vivir el South, sí señor.
    REYES

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  2. Pablo, me encanta Cádiz. Eso sí, tus fotos captan un moderneo incipiente que a mí me cansa enormemente. Espero que se mantenga el resto del espíritu de la ciudad.

    Un abrazo

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